Oración para ser útil


Escucha, Señor, mi súplica para que mi alma no se quiebre bajo tu disciplina, ni desmaye en confesar las misericordias con las que me sacaste de mis pésimos caminos.


Seas Tú siempre para mí una dulzura más fuerte que todas las mundanas seducciones que antes me arrastraban. Haz que te ame con hondura y apriete tu mano con todas las fuerzas de mi corazón, y así me vea libre hasta el fin de todas las tentaciones.

Tú eres, Señor, mi Rey y mi Dios (Sal. 6:9). Haz que todo lo bueno y útil que aprendí siendo niño te sirva, y todo cuanto hablo, escribo, leo o cuento sea dirigido por ti.

Porque cuando aprendía yo vanidades, Tú me corregías y perdonabas el pecaminoso placer que en ellas sentía. Es cierto que en ellas aprendí muchas cosas que me han sido de utilidad; pero eran cosas que también pueden aprenderse sin caer en vanidad alguna. Este camino es el mejor, y ojalá todos los niños caminaran por esta senda segura.

«Confesiones», San Agustín de Hipona

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